No existe mucha literatura acerca de cómo alimentarnos en una prueba que nos va a mantener en actividad continua durante 24 horas, tanto en la carrera como en sus necesarios entrenamientos preparatorios.

Nuestro éxito en este tipo de pruebas está muy condicionado a un correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo durante la misma. Si nuestro estómago no acepta la comida que ingerimos y se obstina en rechazarla, solo tenemos dos opciones; o nos retiramos de la competición y ¡otra vez será! o nos detenemos los minutos que sean necesarios hasta que sea capaz de aceptar alimento. No podemos enfrentarnos a un esfuerzo de estas proporciones sin un aporte de energía periódica, y ya no digamos sin un aporte de agua, por muy bien nutridos e hidratados que hayamos comenzado la misma.

 

Al iniciar la prueba, nuestro sistema digestivo se encuentra en estado de reposo. Paso a paso, nuestro cuerpo va iniciando los mecanismos adaptativos necesarios para que llegue más aporte de sangre a los músculos de las piernas, y por tanto oxígeno necesario para producir energía. Se incrementan la frecuencia cardiaca y la respiración, comienza la disipación de calor… Pasado un tiempo, este proceso se estabiliza y allí donde no sea necesario aporte de sangre extra, llegará la mínima imprescindible.

Nuestro sistema digestivo requiere un aporte extra de sangre cuando realiza la digestión, por tanto, deberemos ingerir poca cantidad de alimento en cada toma, pero de forma continuada cada cierto tiempo. El objetivo es mantener un delicado equilibrio entre no sobrecargar nuestro estómago y conseguir que no se aletargue.

La glucosa es el principal nutriente de todas las células de nuestro cuerpo. Nuestro organismo mantiene los niveles de glucosa en sangre (glucemia) entre ciertos rangos que aseguren a las células el aporte necesario. Toleramos bien niveles elevados de glucosa en sangre, siempre y cuando se trate de cortos periodos de tiempo, pero tenemos problemas para gestionar bajos valores de glucosa, ya que el cerebro no recibiría la cantidad necesaria y podría provocaría daños irreversibles en el mismo. El regulador natural de la glucosa en sangre es la insulina, una hormona que se produce en el páncreas, y que se libera cuando se detectan subidas anormales de glucosa, por lo que no es recomendable en carrera ingerir suplementos con alto índice glucémico, ya que la insulina podría hacerla desaparecer, provocando una bajada excesiva en su concentración y dejándonos momentáneamente sin energía; es decir, provocando el efecto contrario al que perseguíamos.


Un aporte adecuado de agua en carrera nos va a proporcionar fluidez al torrente sanguíneo favoreciendo su llegada hasta el último rincón de nuestro organismo, aportando el oxígeno y nutrientes necesarios; así como evitar el sobrecalentamiento de nuestro organismo y facilitar que nuestros riñones expulsen las toxinas y desechos producidos por el ejercicio. Esto no debe motivarnos a estar bebiendo agua de forma compulsiva, ya que diluye las sales minerales de nuestro organismo. Nuestro cuerpo en realidad funciona con electricidad, con electrones; los alimentos que tomamos poseen energía química que se transforma en energía metabólica y las sales intervienen en la excitabilidad nerviosa y en la actividad muscular. Un desequilibrio de sales supone un desequilibrio de estos procesos, por lo que ingerir demasiada agua no nos reportará muchos beneficios, más bien al contrario. Ante una sudoración excesiva por mucho calor o mucha humedad debemos ayudarnos de suplementos de sales que contengan al menos cloro, sodio, potasio, calcio y magnesio.
En pruebas de larga duración, como carreras de 24 horas, donde pérdidas de dos minutos nos van a reportar pocos perjuicios, es aconsejable tomar alimentos cuanto más naturales mejor; fruta, chocolate, frutos secos, pan, jamón serrano, preparados de pasta; podemos tomar algo de café y muy aconsejable el caldo en horas nocturnas, que además de las sales que aporta es un gran reconstituyente del calor corporal. Se pueden llevar algunos geles, pero solo como cartuchos a utilizar en casos de descensos bruscos de energía o porque nos hayamos cansado de tomar siempre lo mismo y deseemos variar un poco.

La ingesta exclusiva de geles y preparados concentrados de energía durante tantas horas nos puede provocar subidas y bajadas bruscas de energía, molestias estomacales o intestinales y pérdida de confianza en las propias fuerzas para terminar este tipo de pruebas tan exigentes. Este es el secreto de mantener siempre disponible la energía necesaria, comer poca cantidad con mucha frecuencia.

 

 

 

“De 42 km a 24 Horas. Sorteando tus límites”
Copyright © 2017 Carlos Aguado
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ISBN-13: 9781521836644